Somos un grupo de personas que creemos representar a muchos, a la mayoría, aunque no tengamos voz ni voto. Gente Corriente es un grupo sin ningún tipo de ideología política que nace con la voluntad de arrojar luz. Creemos que es necesario dar difusión a determinados mensajes en un momento político, económico, sanitario y social sin precedentes y de especial trascendencia para nuestro país. Un período en el que prevalece el oscurantismo y la desinformación. España tiene el triple de cargos políticos que Alemania cuando somos poco más de la mitad de habitantes. Y pensamos que la clase política a la que pagamos, lejos de solucionar nuestros problemas, los perpetúa cuando no los crea. Estamos hastiados, enfadados, defraudados y vivimos con angustia y preocupación la situación actual en la que nos jugamos nuestro futuro y el de nuestros hijos. Durante la pandemia en la que estamos inmersos hemos constatado la ineficacia de la inmensa mayoría de políticos, sindicatos, asesores, asociaciones subvencionadas de dudosa utilidad y multitud de organismos que no tenemos claro, ni siquiera, para lo que sirven. En definitiva, la mayoría silenciosa, la gente corriente y las empresas, grandes o pequeñas, hemos tenido que responder en estos momentos de dificultad extrema ante la inacción y el desconcierto de los que pagamos para aportar soluciones. Ha tenido que ser la generosidad y esfuerzo de particulares y empresas la que ha llegado para solventar las deficiencias de un sistema que consideramos necesario cambiar. Y nacemos con la intención de ser visibles para contribuir a ese cambio. Quizá, hasta tengamos que involucrarnos para propiciar ese cambio. Votamos y pagamos a una clase política sobredimensionada y de dudosa utilidad. Esto tiene que cambiar. La inmensa mayoría de la población hemos cumplido con ejemplaridad, unos confinados y otros en primera línea de batalla. Estamos orgullosos de nuestros médicos, enfermeros, farmacéuticos, militares, fuerzas del orden público y cuerpos de seguridad del Estado, servicios de basura, personal de supermercados, de los que nos venden el periódico o el pan cada día. Prácticamente todos hemos actuado como se esperaba de nosotros y no nos merecemos los políticos que tenemos. Entre todos, tenemos que tomar las riendas de nuestras vidas y nuestro país.
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